lunes, 17 de junio de 2013

EL PALACIO DE LA ALJAFERÍA, ZARAGOZA

Uno de los edificios más bonitos que podréis visitar en Zaragoza es el Palacio de la Aljafería. Yo lo visité con visita guiada, con una chica joven, educada, precisa en los datos y amena en la manera de explicar. Todo un acierto.

La información sobre el edificio, horarios, precios, etc. la encontraréis en:
-  http://www.turismodezaragoza.es/ciudad/patrimonio/mudejar/palacio-aljaferia-zaragoza.html
http://www.enciclopedia-aragonesa.com/monograficos/historia/los_musulmanes_en_aragon/
multimedia/mapas/plano_aljaferia.html

La tarifa de adulto es de 5 euros, un buen precio atendiendo a la calidad del patrimonio que se visita, lo que me pareció un sobrecoste muy caro son los otros 5 euros por la visita guiada. Tomaros una mañana para visitarlo y luego pasar un rato al sol en el parque justo alado.

INTRODUCCIÓN
La Aljafería fue declarada Monumento nacional de interés histórico-artístico en 1931, pero su estado ese año era algo peor que una ruina. En 1947 el arquitecto Francisco Almech comenzó un proceso lento y costoso de restauración y rehabilitación que continúa hoy en día. De la reconstrucción del edificio he de destacar y valorar muy positivamente es que se distinguen con facilidad las partes originales y las reconstruidas. Como dicen los mejores maestros de la restauración, la mejor manera de mantener un edificio es darle una utilidad real, no sólo turística, y en la actualidad es la sede de las Cortes de Aragón.
En 2001, la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad el arte mudéjar de Aragón en general, destacando este monumento. http://whc.unesco.org/en/list/378/
En su origen la construcción se encontraba en el exterior de la muralla romana, ya que se trataba de un palacio de recreo, privado y donde recogerse. Hoy en día está totalmente integrado dentro de la ciudad, en el barrio conocido como la Almozara.



PALACIO MUSULMÁN
La construcción de la Aljafería data del S. XI, y fue encargada por el rey Abú Ya'far Ahmad ibn Sulaymán al-Muqtadir Billah. Intentad leer este nombre todo seguido y os quedaréis sin aliento, así que se le conoce como Al-Muqtadir (el poderoso). El rey bautizó este palacio como Qasr al-Surur o Palacio de la alegría; pero el nombre de la Aljafería proviene del prenombre de este mismo rey: Abu Ya'far, que derivó en Al-Yafariyya, después a Aliafaria y finalmente Aljafería.
Este palacio era de planta cuadrada con torreones ultrasemicirculares y en la parte central se ubicaba un patio con dos albercas y los salones repartidos alrededor de estos.


ESTANCIAS DEL LADO NORTE
Este lado es el que tiene mayor importancia, tenía una mayor altura y mayor profundidad. Os quedaréis impresionados con el pórtico de bellas columnas y arcos polilobulados que dan paso finalmente al Salón Dorado y a una pequeña mezquita. Si bien el aspecto actual de esta zona ya es impresionante debemos imaginarlo en el esplendor de la decoración original.
Seguro que recordaréis de clase de historia y de arte, que en el arte islámico predomina las decoraciones no figurativas, como las geométricas, vegetales y epigráficas (escrituras). El color que predominaba en estas decoraciones en estuco (yeso) era el rojo y el azul como fondo y el dorado para los relieves.

 







El Salón Dorado es donde el rey recibía a ilustres invitados, daba audiencia y tenía aposentos privados. De la decoración original, yeserías, atauriques y paneles apenas quedan unos restos. Los alfarjes de madera reproducían el firmamento, con símbolos de poder celeste. El acceso al salón se efectúa a través de tres grandes arcos entrecruzados, con cinco columnas dobles y entre ellos, por encima, otros de herradura más simples.

En el pórtico que da paso al Salón dorado debemos buscar en la decoración en yeso de los arcos una representación de un ave. Algo insólito ya que como hemos comentado la decoración zoomorfa es muy escasa en el arte islámico, que representa el faisán o ave del paraíso.
Fijaros donde está el puntero láser de la guía, allí está el pájaro
La Mezquita privada, de pequeño tamaño a la que no se puede entrar, pero si observar con detenimiento. (¡No os olvidéis las gafas!). Se accedía a ella a través de una arco de herradura y en ella destaca dentro de ella el Mihrab, que evidentemente está orientado hacia La Meca. La decoración pictórica que se conserva presenta el mayor problema de las corrientes de restauración arquitectónica. Ya que Francisco Íñiguez, siguiendo la corriente del momento y con toda la buena intención, despegó la decoración de la posterior capilla cristiana y repintó con pigmentos irreversibles la decoración islámica, que ya no podemos observar ni analizar. La cúpula de la mezquita no se conservó, ya que a esa altura se construyó el segundo piso, el del Palacio de los Reyes Católicos, pero en este caso la cúpula montada por los restauradores si es reversible, ya que es de escayola.


 







PATIO DE SANTA ISABEL
Este es uno de los espacios que más llama la atención al entrar en el palacio, es evocador y si tienes algo de imaginación te hace viajar en el tiempo. El patio es el elemento que unifica el edificio, todas las estancias daban a este. A los lados norte y sur se encontraban dos pequeñas albercas, de las que se conservan sólo una, la sur y está estupendamente ambientado con naranjos, setos y flores. La arquería que veis aquí, la del lado sur es una reproducción, la original está en el Museo Arqueológico Nacional en Madrid.







LA TORRE DEL TROVADOR
La parte más antigua del palacio es esta torre defensiva cuadrangular y de 5 pisos que data del S. IX y de la que se pueden visitar algunas de las salas. La planta inferior que visité tenía como elemento peculiar un pozo que abastecía el lugar fuerte del castillo, el último reducto en caso de ataque.


 







La sala de la tercera planta, a la que se accede a través del salón de Pedro IV, es la más interesante. A partir de la conquista cristiana siguió usándose como torre del homenaje, en 1486 se convirtió en calabozo de la Santa Inquisición y como prisión durante los S. XVIII y XIX. A pesar de las remodelaciones han dejado algunas partes conservadas de las pintadas de los presos e incluso un damero cavado en el suelo para pasar el tiempo en las horas de cautiverio.




Pero lo más interesante, por la chicha de la leyenda y el cotilleo, es la historia que dio lugar a la obra de teatro  El trovador de Antonio García Gutiérrez y posteriormente a la ópera Il Trovatore de Giseppe Verdi. Nuestra guía, muy apañada ella, llevaba un fragmento de la ópera en su móvil y nos lo puso para que lo recordáramos. ¡Excelente recurso!
Podéis escuchar la ópera entera desde la página de tve en http://www.rtve.es/alacarta/videos/programa/opera-il-trovatore/641829/
Pero la parte más famosa es el Coro de Gitanos, que se encuentra fácilmente en Youtube http://www.youtube.com/watch?v=KHij0Vb3vMg
Esta leyenda, que tiene diversas versiones, cuenta las desventuras de un amor imposible. La historia se ambienta en el S. XV, cuando Leonor, una dama de la reina, se enamora de Manrique el supuesto hijo de una gitana.
Manrique, aunque lo desconoce, es en realidad hijo del gobernador, y había sido raptado por  venganza cuando era un bebé por la gitana Azucena. De joven se convirtió en un hábil trovador y enamoró con sus palabras a Leonor, que le correspondía sinceramente. Pero a la bella Leonor también le pretendía Antonio de Artal, hijo del gobernador, que era en realidad hermano de sangre de Manrique, aunque ninguno de los dos lo sabía y luchaban en bandos contrarios.
Antonio decidió meter a Leonor en un convento para alejarla de Manrique, pero éste la raptó una noche de luna para vivir un romance épico. Pero Manrique fue apresado y encarcelado en esta torre de la Aljafería. Fue condenado a muerte y Leonor, debido a la pena se suicidó.
Para rematar la historia, Azucena, la madre gitana de Manrique, le cuenta a Antonio de Artal que ha matado sin saberlo a su hermano y arrepentido y desconsolado se suicida también.
Toda una tragedia familiar, dramática y bella y digna del mejor culebrón.

PALACIO DE LOS REYES CATÓLICOS
Tras la reconquista de Zaragoza por el rey Alfonso I en 1118, el palacio pasó a ser la residencia de los reyes cristianos del Reino de Aragón, modificándose a partir de Pedro IV el Ceremonioso. Este rey mandó construir la Iglesia de San Martín, el primer edificio a mano derecha conforme entréis al Palacio. Ahora mismo se utiliza como biblioteca y sala de exposición de documentos sobre papel. Destaca sobretodo por la bella portada mudéjar de ladrillo.

A final del S. XV los Reyes Católicos ordenaron construir un palacio sobre la zona norte del palacio andalusí, rompiendo la parte alta de este.
En la construcción participaron maestros artesanos mudéjares, aunque nosotros hicimos la visita en sentido inverso, ya que veníamos de la parte alta de la torre del Trovador, la manera lógica de entender el palacio es la siguiente.
Escalera noble que asciende desde un lateral del Patio de Santa Isabel, amplia, monumental para imaginarse uno mismo subiendo o bajando como una reina. Destacan unos amplios ventanales de medio punto que dejan entrar el vergel del patio.



La escalera desemboca en un corredor con vistas al patio y que da a las dependencias del palacio. La más destaca es el acceso al salón del trono (que ahora está cerrado) decorado con el escudo de los Reyes Católicos, con todos los blasones de los reinos de Castilla, León, Aragón, Sicilia y por primera vez también Granada (fijaros en la fruta de granada en la parte inferior).


Las "salas de los pasos perdidos", son unos pequeños salones que comunican con el salón del trono, donde los súbditos esperaban para que los monarcas le recibieran en audiencia. Vaya, que ya existían las interminables colas en las administraciones. Una de las características más señaladas del arte mudéjar suele ser los trabajos en yeso y en madera, en este caso hay que destacar las techumbres En una de ellas pude fotografiar más de cerca lmotivos heráldicos de los Reyes Católicos: el yugo, las flechas y el nudo gordiano unidos al lema "Tanto Monta". Lo de acabar la frase repitiendo a la inversa, "monta tanto" es posterior a los mismos reyes.
 

También destacan los suelos cerámicos (de los que se conservan pequeñas zonas protegidas de las pisadas de los visitantes). Estos azulejos proceden de los alfares de Muel, que creo que me voy a quedar con las ganas de visitar en esta visita a la provincia de Zaragoza. El suelo actual copia las cenefas conservadas, pero se distingue con claridad por el brillo las partes modernas de las originales.


El SALÓN DEL TRONO. 
Al ser una sala desprovista de muebles actualmente la vista va directa al artesonado de la techumbre, de formas geométricas, estrelladas y lacerías de las que descienden piñas, símbolo de la fertilidad y la inmortalidad. El suelo reproduce la misma división y estructura que el techo.


En la parte alta de los muros se ve una larga galería donde podía asistir a los actos los invitados y un poco más abajo una leyenda que la guía, que tiene el latín más fresco que yo nos tradujo:
Fernando, rey de las Españas, Sicilia, Córcega y Baleares, el mejor de los príncipes, prudente, valeroso, piadoso, constante, justo, feliz; e Isabel, reina, superior a toda mujer por su piedad y grandeza de espíritu; esposos virtuosísimos con la ayuda de Cristo, tras liberar Andalucía de los moros, expulsado el antiguo y fiero amigo, ordenaron construir esta obra el año de la Salvación de 1942.

EL PALACIO MODERNO Y CONTEMPORÁNEO.
Desde 1486 en el palacio se sitúa la Sede del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisicion y la torre comienza a usarse como prisión. Las reformas se sucedieron y dieron paso al uso del palacio como una base militar a partir de Felipe II. Se rodeó todo el edificio con un muro almenado y un foso que se salvaba mediante del puentes levadizos.

En 1772 Carlos III remodeló la fachada y convirtió los espacios interiores en dependencias para soldados y oficiales, que inevitablemente deterioraron las magníficas decoraciones andalusíes y mudéjares. El deterioro continuó hasta 1947, cuando el arquitecto Francisco Íñiguez Almech emprendió al tarea de la restauración del edificio que le ocupó hasta su muerte en 1982. Varios arquitectos continuaron su obra y finalmente integraron el Parlamento de las Cortes de Aragón en el recinto. La Aljafería fue abierta como monumento histórico en 1998.




Palabras relacionadas con el arte mudéjar e islámico.
La arquitectura de origen islámico, y por extensión, algunos de los aspectos del arte mudéjar, destaca por estar construida en materiales diferentes a la tradicional piedra generalizada en Europa. En este caso voy sólo a destacar unas pocas técnicas decorativas que hallé en Zaragoza.

Artesonados: Techumbres o bóvedas formados con artesones de madera.
     Artesones: elemento constructivo poligonal, cóncavo, moldurado y con adornos, que dispuesto en serie constituye el artesonado.

Yeserías: decoración sobre superficies arquitectónicas en yeso. Parece que el yeso fue introducido en la Península por los musulmanes procedente de Oriente.


Ladrillo: se considera el material mudéjar por excelencia, se usa tanto con fines decorativos como constructivos. En este palacio no lo encontraréis sobretodo bajo la decoración en yesos.

Cerámica vidriada: su usa al servicio de la arquitectura tanto en interiores como en exteriores, en este caso la encontraréis en los suelos de las estancias del palacio cristiano.


Ataurique: ornamentación árabe de tipo vegetal

Decoración epigráfica:

Decoración geométrica:

El otro día hablando con unos amigos, nos dimos cuenta que la gente tiene un lío con dos términos artísticos relacionados con la ocupación musulmana de la Península. Así, que de manera muy resumida quiero distinguir entre arte mozárabe y arte mudéjar. El que me ocupa en este post es el arte mudéjar aragonés, pero haré unas líneas sobre el mozárabe.

ARTE MOZÁRABE
Es el arte propio de aquellos cristianos que habitaban o habían habitado en territorio musulmán, y que transcurre desde el S. IX al XI. Estos cristianos conservaron su religión, una cierta autonomía eclesiástica y judicial. Celebraban sus ritos en templos visigodos anteriores a la ocupación musulmana y en raras ocasiones los construyeron de nueva planta. Al empeorar sus condiciones de vida en Al-Ándalus emigraron a los reinos cristianos del norte, aportando los modos árabes innovadores al arte prerrománico.
San Miguel de la Escalada
Santiago de Peñalba
ARTE MUDÉJAR
El arte mudéjar, en cambio, es el estilo que se desarrollan los musulmanes y sus descendientes conversos en los reinos cristianos y se desarrolla entre los S. XII y XVI. Incorporan, como habéis visto, sistemas constructivos, en materiales y en motivos decorativos. Estos habitantes practicaban la religión musulmana en territorio cristiano tras la reconquista y conservaron su religión y estatus jurídico a cambio del pago de un impuesto.


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