martes, 14 de enero de 2014

WANAKA (CINE, LAGOS Y LABERINTO)

Llegamos a Wanaka al final de la tarde. La carretera principal que nos llevaba desde la zona de los Glaciares hasta la población de Wanaka pasa entre dos grandes y magníficos lagos: el Wanaka y el Hawea.
Tras muchos kilómetros de carretera vimos un pequeño y fantástico hotel a orillas del lago Hawea, a pocos metros del agua, el Lake Hawea hotel. Como nuestro viaje era largo y debíamos vigilar nuestros dólares en un país poco barato, en lugar de alojarnos en el hotel lo hicimos en el Lodge, o en unas habitaciones enanas con literas y sin baño propio. Lo mejor de estos lugares es tener cocina propia para desayunar y tomarse un café con estas vistas.

CINEMA PARADISO DE WANAKA

Seguidamente cogimos el coche para acercarnos a la población de Wanaka para hacer una actividad sorpresa preparada por Isa para ver un lugar especial y mejorar todos nuestro inglés. Fuimos a un pequeño cine con encanto llamado Cinema Paradiso. Sólo tienen una sala así que no había muchas psoibilidades para elegir la película, así que fue fantástico encontrarnos con una de las mejores del 2013: Django, desencadenado de Tarantino.
Se trata de un cine decorado tipo vintage, con una gran atmósfera. Olvidaos de los grandes multicines de diecitantas salas, de las hileras de butacas incómodas y duras, de lugares que te revisan si entras comida de fuera, etc. Esta sala es lo que debería ser una buena sesión de cine:
- Una buena peli (en nuestro caso vims Django)
- Buena compañía (6 buenos amigos con los que cotorrear después y poder preguntarles si no te has enterado de lo que ha dicho ese tipo con un acento tan sureño de EEUU que no te enteras de nada).
- Buenos asientos (cómodos sofás, butacas, puffs e incluso un "coche").
- Buena comida. ¡Noooooo! ¡Eso no! ¡En ese lugar comí la comida más asquerosa probada jamás, dejé todo el plato después de dos bocados. ¡Que asco de musaka! ¡Igual de mala estaba la lasaña de mi compi de asiento! ¡Qué asco por Dios! Quitado de la pésima calidad de la comida, molaba que todo el mundo tuviera la oportunidad de comprar algo más que palomitas.
Las películas se proyectan con un intermedio, que puede resultar algo raro unas cuantas décadas después de que se dejaran de hacer en España. Puedes pedirte la comida para consumirla durante la peli, para que te la tengan preparada en el intermedio o al acabar la película. Nuestra bazofia fue servida tan tarde que tuvimos que meterla dentro de la sala para comerla.
Si alguna vez pasáis por Wanaka, ir a ver una peli allí, no lo olvidíes. Como la comida no era digna ni de un perro, os recomiendo comprar un aperitivo o galletas recién hechas (oí hablar maravillas de ellas a los de detrás).




LAGOS WANAKA Y HAWEA

A la mañana siguiente, decidimos dar un paseo junto a uno de los lagos. Los habíamos visto bien en nuestra llegada por carretera, pero de buena mañana a uno le apetece hacer un poco el tonto cerca de uno de los tropocientos mil lagos que tiene este país con tanta agua dulce.
Esta región de profundos lagos fue excavada por la acción de los galciares hace unos 10.000 años. Estos dos lagos, alargados y uno junto a otro. En estos lagos alimentan diferentes ríos como el Clutha o el Hawea. El paisaje es una maravilla, las playas de pequeñas piedritas ideales para jugar como tontos durante un buen rato, a hacerlas botar.







STUART LANDSBOROUGH PUZZLING WORLD

http://www.puzzlingworld.co.nz
La siguiente para en Wanaka fue este lugar surrealista en medio de la nada para hacer jugar a los sentidos, a la vista y el cerebro.  Se ve que el recinto tiene unos 40 años y un precio considerable  de 17.50 NZ $.

Esta atracción fue concebida por Stuart y Jan Landsborough, que compraron este terreno en las afueras de la ciudad de Wanaka y construyeron, para empezar, un laberinto de madera de un solo nivel para los primeros turistas nacionales que se acercaban a la zona. Poco después añadieron una pequeña sala para que los visitantes pudieran esperar a que sus amigos acabaran el laberinto y pusieron un par de puzles y juegos en la única mesa que había y se dieron cuenta que a la gente les encantaba.
En 1983 sucedió la gran expansión, añadieron una tienda de regalos y puentes sobre el laberinto inicial, ganando el "New Zealand Tourism Enterprise Award". Desde entonces mejoran continuamente el recinto y Stuart fue contratado para crear unos 20 laberintos de este estilo en Japón, en los que cabían comodamente 1.500 personas al mismo tiempo, convirtiéndolo en un gran negocio.
Al volver a casa aumentó y mejoró el negocio, creó la sala de hologramas, la casa desnivelada y demás atracciones pensadas para todas las edades y nacionalidades, creando un parque de laberintos excéntrico.
Nosotros lo probamos todo: el gran laberinto de madera y puentes, donde debes llegar a las 4 torres de diferentes colores en cada una de las esquinas y lo más difícil: salir del laberinto.




Lo siguiente fue la sala de los hologramas, las caras cóncavas/convexas, la habitación de ilusión óptica y la casa desnivelada.




No os olvidéis de ir al baño, a parte de los habituales de hombre y mujer, hay uno estilo romano con este efecto visual tan chulo!
Mientras unos hacíamos el indio por las diferentes salas, otros se partían la cabeza con puzles y espejos en la sala de espera/cafetería.

Al salir aprovechamos que ya no chispeaba para hacernos una foto es su famosa torre inclinada.


domingo, 12 de enero de 2014

FOX Y FRANZ JOSEF GLACIER

Este día lo dedicamos casi por completo al viaje en carretera y a visitar los glaciares Fox y Franz Joseph. En el Parque nacional Westland Tai Poutini podemos encontrar estos dos glaciares junto a dos pequeñas poblaciones homónimas, realmente muy cerca el uno del otro. En ambas poblaciones había lugares donde alojarse, restaurantes, servicios generales e incluso piscinas calientes. Nosotros sólo pasamos allí una parte del día, pero sin duda parece un paisaje digno de visitar un día de mejor clima.
Una de sus características más importantes es que, en el mundo de los glaciares destacan por fluir hasta casi el nivel del mar, a altitudes muy bajas (300m sobre el nivel del mar). Por tanto, aunque el clima no es tropical, y a nosotros nos cogió un día bien nublado, no hace el frío que cabe esperar cuando uno está al pie de un glaciar.

GLACIAR FOX

El Glaciar Fox tiene casi 13 kilómetros de largo y cae en picado desde unos 2.600 metros de altura. Se alimenta de cuatro glaciares alpinos que reciben alrededor de 30 metros de nieve cada año. La nieve se compacta en lo alto del glaciar, convirtiéndose en hielo de un azul impresionante de cientos de kilómetros de profundidad. El hielo se desliza colina abajo a una velocidad sorprendente para un glaciar, unas 10 veces más rápido de lo acostumbrado, unos cuatro metros por día. Para poneros un ejemplo, otro glaciar neozelandés, el Tasman Glacier sólo se mueve 650 milímetros al día. El glaciar más rápido del mundo, en el Himalaya, se mueve a de 30 metros al día. Uno de los más lentos, es el Unteraar, en el que un fragmento de hielo tardaría en recorrer los 24 Km. de la lengua unos 342 años.

GLACIAR FRANZ JOSEF

Su nombre maorí Ka Roimata o HineHukatere o Las lágrimas de Hinehukatere" proviene de la leyenda del pueblo Makawhio, que contaba que Hinehukatere era una mujer fuerte y valiente que adoraba escalar montañas y convenció a su amado Wawe para que la acompañara en estas aventuras. Él era menos experimentado pero le gustaba acompañar a su amada. Un día, cuando estaban alcanzando una cima, una gran avalancha arrolló a Wawe y a Hinehukatere se le rompió el corazón. Sus lágrimas desesperadas fluyeron montaña abajo y los dioses las congelaron en un río de hielo, formando un glaciar como recordatorio de su pena.
El primer occidental en nombrar los glaciares fue Leonard Harper en 1852: Victoria y Albert como los reyes del Imperio Británico. Tristemente, este muchacho de 19 años murió sin haber registrado los nombres. En 1865 Julius Von Haast nombró este glaciar en honor a "Su Imperial Majestad Franz Josef I", emperador de Austria.
Este mismo emperador, fue además el causante de una de las plagas más serias en este parque nacional. Regaló 8 gamuzas, seis hembras y dos machos, que se reprodujeron a gran velocidad. Hoy está permitido cazarlas e incluso animan a los cazadores a ellos para poder recuperar la flora y la fauna autóctonas. Durante nuestro vuelo en helicóptero vimos a esta madre con su cría, pero no sé si se trata de esas gamuzas o no, porque estaban muy lejos y yo de este tipo de bichos se bien poco.
Del glaciar parte el río Waiho que se mantiene a unos dos grados centígrados a lo largo de todo el año. Su nombre significa, más o menos, aguas ahumadas, por el color azul grisáceo que le dan los sedimentos o tal vez porque en un día cálido, parece salir vapor de las aguas muy frías.


El paisaje formado por estos glaciares es digno de admirar, las rocas y acantilados cortados por el hielo, los ríos de aguas congelados de un azul celeste impresionante, los grandes bosques, los sedimentos de arenas el inicio del valle....
Sobre la formación de los glaciares nos explicaron que se sostienen en un delicado balance entre la acumulación de la nieve caída en la parte alta del glaciar y el deshielo en la parte baja. Si aumenta la caída de nieve se refleja en el avance del glaciar y si se deshiela más rápidamente, éste se retrae. Este nivel se ha estado midiendo en los últimos siglos y se ha observado un retraimiento del glaciar hacia las montañas, pero desde el año 2000 hasta más o menos el 2009, se recuperaron volviendo a una parte de su antiguo explendor.

ACTIVIDADES EN LOS GLACIARES FOX Y FRANZ JOSEF

Sendermismo
Una de las opciones es hacer senderismo en algunas de las rutas marcadas, desde las más sencillas y cortas a las más complicadas, por la base de las montañas. Andrew e Isa se decidieron por un camino hasta la lengua frontal del Franz Josef, mientras nosotras íbamos en helicóptero. No necesitaréis más material que estar en forma, unas buenas botas y capas de abrigo para ponerse y quitarse.


Rutas guiadas sobre el glaciar
Una de las preferidas para montañeros es hacer una ruta sobre el mismo glaciar. Muchas agencias ofrecen estas rutas a pie a gente que está bien preparada físicamente. Dependiendo de tu estado puedes hacer una excursión de medio día o de día entero. Las agencias te proporcionan el material necesario, pero no conviene olvidarse mil capas de abrigo y unas gafas de sol. El día no nos acompañaba para decidirnos por este paseo, pero debe ser impresionante caminar sobre el glaciar, ver cuevas de hielo, grandes grietas. Las fotos, por tanto, no son mías y las he tomado de las páginas indicadas.
www.diariodeunturista.com 
es.viator.com 
Helihike
Es una combinación de subir en helicóptero hasta el glaciar y una excursión sobre el regresando al valle. En esta modalidad se pisan zonas del glaciar a las que no se puede llegar de ningún otro modo.

Escalada en el glaciar para los más atrevidos y que no tengan miedo de las alturas.

Visita en helicóptero
Una de las maneras más caras, pero también impresionantes, es sobrevolar el glaciar en helicóptero sobre y eso fue lo que hicimos nosotros. La broma, que ascendió a unos 200 dólares, incluye el viaje en helicóptero (en el que cabían 5 pasajeros más el piloto) hasta el mismo glaciar, un aterrizaje y un corto paseo (5 min) sobre el hielo y la vuelta.
Pero resultó mal, ya que en el momento de contratarlo se estaba nublando el día y ya nos advirtieron que tal vez al llegar a la cumbre no se pudiera aterrizar, que la seguridad era muy importante, bla, bla, bla... Efectivamente al llegar a la cumbre, las nubes amenazaban ruina, por tanto no aterrizamos y volvimos antes a la base. La ventaja es que como eso no es España, al haber hecho 5 minutos menos de vuelo y no haber aterrizado, nos devolvieron unos 50 dólares.



El vuelo fue una maravilla, no se sube uno todos los días en un helicóptero y es toda una experiencia. Te pones unos cascos te acomodas y disfrutas del paisaje. El piloto, que debe hacer un montón de viajes al día, se esforzaba por explicarnos cosas, pero entre el ruido y el acento raro, me enteré sólo de la mitad.


El color del hielo era de un azul claro casi fluorescente en las grietas y oscuro y sucio en las partes de los que oí llamar "hielo muerto". Fue impresionante ver aquella mole de hielo deslizarse montaña abajo bajo un manto de nubes y acabar abruptamente en una lengua y un estrecho río de deshielo dirección a un valle de gravas y arenas dejadas por el glaciar.



Los glaciares los estudiamos todos en primaria, pero sus partes conviene recordarlas.
Los glaciar son masas de hielo que se desplazan y su existencia sólo es posible en aquellos lugares donde la precipitación anual de nieve es superior a la evaporada en verano, por tanto existen sobretodo en las zonas cercanas a los polos o sobre las grandes montañas. El 10% de la tierra está cubierta de glaciares y éstos acumulan el 75% del agua dulce del mundo.
Cuando el glaciar gana masa se llama acumulación y cuando la pierde, ablación.

En los glaciares alpinos se distinguen estas partes:
- Circo: evidentemente no se trata de hielo haciendo chorradas, sino que es una gran depresión rodeada de montañas donde se acumula una gran cantidad de nieve, que se compacta y se transforma en hielo o neviza. La pendiente y los desniveles hacen que el hielo se rompa de diferentes maneras y se creen grietas llamadas según el caso crevasses, seracs, rimayas
Lengua glaciar: es la masa de hielo que se desplaza por la ladera de la montaña debido a la acción de la gravedad. El hielo se mueve a mayor velocidad en la zona central que en los laterales y en el fondo, que van más lentos por la fricción con el terreno. El cauce de los glaciares forman valles en forma de "U" a diferencia de los de ríos que tienen forma de "V".
Zona de ablación: es la zona donde el hielo se funde formando un torrente o un río (como por ejemplo el Ródano). En el lugar donde termina la lengua glaciar se depositan grandes bloques de rocas, en cambio los materiales más finos y menos pesados se van con la corriente del torrente. El conjunto de materiales arrastrados por la lengua del glaciar se llaman morrena.

Aún emocionadas, nos tomamos unos sandwiches en el pequeño pueblo de Franz Josef, esperando a que Andrew e Isa regresaran de su excursión a pie. Compramos unas postales para escribir a casa, un par de recuerdos tontos y un mapamundi genial del mundo según los kiwis. Fijaos bien el la foto.

Como el día había sido intenso en emociones pero no en ejercicio para las que habíamos ido en helicóptero, continuamos el viaje en carretera hacia nuestro siguiente destino: Wanaka.

lunes, 30 de diciembre de 2013

PREPARARSE PARA IR A NUEVA ZELANDA

Prepararse:

Esto no es broma y debéis hacerme caso: si queréis disfrutar del país debéis estar bien en forma y no sólo un poquito. Sus montañas son impresionantes, así que no es suficiente la forma adquirida en el gimnasio, uno debe entrenar en montaña y tener algo de tono muscular. Cuanto más entrenados estéis mejor lo pasaréis. Yo empecé a entrenar un mes y medio antes, saliendo a caminar día sí/día no por lugares con pendiente. La ciudad afortunada para mi entrenamiento fue Ceuta.


¿Qué llevar en la maleta/mochila a Nueva Zelanda?

Si os acordáis, os recomendé mochila para Tailandia, pero para Nueva Zelanda hay más opciones. Aquí no fuimos en transporte público, sino que alquilamos furgoneta, así que en realidad debéis llevar un cacharro lo suficientemente pequeño para que quepa en el maletero del vehículo junto al de vuestros compañeros. La única desventaja de ser 7 en este viaje fue que íbamos en una furgoneta de 8, pero con un maletero de 4. Hacíamos tetris cada vez que teníamos que meterlas y sacarlas, sacamos el fondo del maletero y cabían más cosas entre los huecos de la rueda de repuesto.



La colada la fuimos haciendo cada 3 ó 4 días en los albergues u hostales que tenían lavandería (casi todos). Poned la lavadora antes de haceros la cena y la secadora al acabar. Esas máquinas están hechas polvo y vuestra ropa no olerá a flores y casi nunca se secará del todo, pero algo es algo. Acordaros de quitar la porquería del filtro de la secadora. Alguna vez extendimos la ropa un poco húmeda sobre las mochilas dentro del coche, tendidas en los reposacabezas, etc. No pongo foto, porque mis compañeros de viaje me matarían.

Imprescindibles:
- Una mochila pequeña para llevar a diario
- Botas de montaña
- Sandalias planas que cojan el tobillo
- Hawaianas para las duchas de los hostales.
- Chubasquero
- 2 pantalones cortos
- 1 pantalones largos para la noche y unos leggins (te puedes poner los cortos por encima y guardarlos en la mochila)
- 5 camisetas de tirantes o manga corta
- 2 vestidos (si eres chica, supongo...)
- 1 sudadera
- Ropa interior y 1 ó 2 bikinis
- 1 toalla de esas ultrafinas de fibra
- 1 neceser con lo imprescindible
- Gafas de sol

Si viajáis en grupo o pareja, una vez allí comprad para compartir la crema solar, champú, pasta de dientes, desodorante...
Algo genial, que sirve para deshacerte de cosas queridas pero ya gastadas o que casi no usas es ir dejando aquello que no necesites en unas cajas muy habituales en los hostales para dejar y coger lo que necesites, que va desde un bolso que se llevó Sara, una imitación de Converse que dejé yo, un brick de leche (en la nevera) que no nos acabamos una mañana...

Para llevar en la furgoneta o coche y como pack de supervivencia en hostales y backpackers, armamos una caja de alimentos básicos: aceite de oliva (lo encontraréis caro con ganas en los super), café, pan de molde, sal, fruta resistente, tomates, cereales, detergente de lavadora,...

Presupuesto y dinero para una Viaje a Nueva Zelanda

El presupuesto varía según las actividades, gustos, pero sobretodo del tipo de turismo que hagáis. El mío fue de casi 3000 euros: 1400 el vuelo desde España y 1500 de gastos en 23 días.
Los gastos principales fueron los de alquiler de vehículo, alojamiento y actividades de las caras. En general no es un país muy barato que digamos así que hay que preparar la cartera.
Se puede gastar un poco menos, pero hay cosas caras que vale la pena pagar una vez en la vida ya que estás en la otra punta del mundo no vas a ahorrar en una actividad. Por ejemplo sale bien caro hacer bungy jumping, subir en helicóptero a un glaciar o una excursión de todo el día por los fiordos. ¿Quién querría perdérselos?

Dinero y tarjetas:
Sacad dinero de los cajeros no es nada complicado, pero debéis aseguraros de que vuestra tarjeta de crédito o débito tiene no tiene el límite demasiado bajo. Nosotros usamos tranquilamente las nuestras de ING en establecimientos y cajeros. Sólo tuvimos un sustillo con un banco concreto que no nos dejaba sacar en sus cajeros.
Las comisiones son inevitables, así que sacad la mayor cantidad de dinero del cajero cada vez para pagarlas en menos ocasiones. En bastantes hostales si pagas con tarjeta te cobran un recargo.
Una muy buena idea, propuesta por Isa, es que al ser tantos lo mejor era hacer un bote común de dinero para ir pagando los gastos comunes y no andar saldando cuentas constantemente. Qué rápido se iba el dinero...


Seguro médico o de viajes: 

Mmmm... En esto no os puedo aconsejar, jamás de los jamases me hago un seguro cuando viajo. He oído mil y una historias horribles de gastos increíbles que puede tener uno cuando tiene un problema médico cuando viaja. Supongo que lo que llevo ahorrándome en seguros médicos desde que viajo es una cantidad superior a lo que pueda necesitar. Llevaros las típicas medicinas necesarias: ibuprofeno, paracetamol y "va qué chuta".
Si sois un desastre como yo, no os libraréis de una visita rápida al dentista por un trocito de muela.

Alojamiento

Podréis encontrar de todo, desde grandes y lujosos hoteles hasta el hostal más cutre de todos. Nosotros fuimos variando, según el momento y los precios de esa ciudad: locales de mochileros o "backpackers", albergues, hostales y refugios.
Hay que decir que, como optamos por las opciones más baratas, aquello no se parecía para nada al Ritz. Guardamos buenos recuerdos de muchos de ellos y otros a los que no volveríamos ni cobrando.
En muchas ocasiones nos alojamos en hostales y backpackers en el que las habitaciones son de 6, 8, 10 personas, durmiendo el literas, con un baño por habitación y una taquilla por persona. Llevaros un candado para poder dejar cosas de valor cuando salgáis. Lo que no nos hizo falta, en realidad, más que una vez fue el saco de dormir. Todos, menos un refugio de montaña, disponían de sábanas limpias gratis o por un precio barato. En estos hostales hay zonas comunes chulas como terrazas, patios o jardines. Si no sois un grupo grandote como el nuestro, seguro que tenéis oportunidades de conocer gente y hacer amigos.





Al cabo de unos días nos dimos cuenta que, en algunos casos, nos convenía más buscar alojamiento en bungalows donde cabíamos todos y teníamos una cocina propia. Encontramos lugares con mucho encanto y tranquilidad.



No os recomiendo, y ya sé que os parecerá la opción más fácil: los backpackers XBase, una cadena de diferentes locales por toda Nueva Zelanda y Australia. Si tenéis más de 25 años os parecerán sucios y ruidosos, he visto estercoleros más limpios que sus cocinas, pasillos llenos de gente gritando, adolescentes liándose en los rincones, empleados entrando a horas imprevistas a las habitaciones, duchas con pulsador de agua caliente limitada. Nosotros fuimos a los de Wellington y Queenstown y ninguno de los dos nos mereció una buena opinión ni en sus instalaciones ni en su personal.

Cuando subimos a lo alto de los Pinnacles, nos "alojamos" en un refugio de montaña, donde casi morimos congeladitos de frío en uno de los más bellos parajes del país. En cambio, nos alojamos cerca del Tongariro Alpine Crossing, en unas pequeñas cabañas con transporte al alba para llegar al inicio de la ruta.

El punto curioso lo puso uno de los últimos alojamientos, una especie de caserón viejo ene le que perfectamente se podría haber rodado una película de miedo. Habitaciones con muebles viejos, suelos que crujen, cuadros misteriosos...


COMER EN NUEVA ZELANDA

Para mi, fue el únicos pero de todo el país. Encontramos pocos platos típicos y no de muy buena calidad. Combinan los platos ingleses y los maoríes, pero se ve que, sobretodo, en las grandes ciudades comen a menudo comida india, china, etc. Tanto el pan como el queso dejan mucho que desear, abundan las frituras y si lo comparamos con la española (mejor comida del mundo mundial (esto es con algo de guasa) la neozelandesa no sale muy bien parada.
A pesar de ser un país rodeado de mar por todos sus lados, no comen mucho pescado o marisco, según algunos estudios comen más carne (recordad que tienen millones de ovejas y vacas).
Como sabréis, un extremo lleva a otro, y algunos kiwis se han apuntado a la comida ecológica o macrobiótica o vegetariana. Los que me conocéis sabéis que no creo en ninguna de ellas: me gusta comer de todo y no pagar 6 euros por una lechuga.
¿Qué comer entonces? Probando sus mejores opciones y haciendo como ellos: comiendo comida internacional. Algunas veces habrá que rascarse el bolsillo pero vale la pena cada vez que lo haces.

Cordero
Justamente no es una de mis carnes favoritas, pero es la carne "nacional" muy abundante y rica. Le tocan 10 ovejas por habitante, así que no hay escasez. El mejor plato de cordero del viaje lo comieron Sara y Vicky en Nelson, en el mejor restaurante que encontramos en el país, no lo recuerdo del todo pero creo que era este: http://www.smugglerspub.co.nz. Casi lloramos de lo bueno que estaba todo.


Mejillones verdes y fish and chips
Para los amantes del pescado y marisco esta es su opción. Cualquiera que me conozca bien sabe que los mejillones son el único marisco que no soporto. Pero los de NZ tienen buena fama. Cogen una variedad diferente, que tiene una concha de color verde. Isa y Geor los probaron en Coromandel y los encontraron deliciosos. En el mismo restaurante Vicky y yo probamos pescado fresco del día y resulta que nos lo sirvieron modo "fish and chips", osea, cortado a tiras y rebozado como si fueran congelados de Pescanova. El sabor era bueno, pero el rebozado y la freidora le habían quitado el encanto.

Hamburguesas
Como en cualquier país hoy en día uno puede comer una hamburguesa buena, normal, mala o peor. Una de las buenas de verdad de la buena es Fergburguer, en Queenstown, donde las hacen de muerte y donde hay una cola larguísima para pedirlas. No había sitio para sentarse a comerlas y por ello nos fuimos a disfrutarlas en la playa del lago de la ciudad.


Barbacoas
Tengo entendido que los kiwis gustan de hacer barbacoas como comida familiar, en los patios o jardines de sus casas. Nosotros no  lo hicimos por falta de casa propia en el lugar, pero sin duda hubiera estado bien. ¡Si alguien hizo una en NZ, por favor nos envíe una foto!

Hangi maorí 
Se trata más de una manera de cocinar tradicional maorí que de un plato concreto. Cocinan los platos en un horno bajo tierra muy lentamente. Hay dos métodos, uno calentando piedras volcánicas al fuego, poniéndolas en el lecho del horno, cubriéndolas con cestas de comida y tapándolas con hojas y tierra, se cocinan al vapor y adquieren un sabor algo ahumado. El método que vimos nosotros en Rotorua fue aún más espectacular, ya que visitamos una villa maorí situada sobre una área de alta actividad geotérmica, donde el suelo está bien caliente. Allí tienen los hornos excavados permanentes y los cubren con una tapa de madera. Nos contaron que lo usan para las comidas diarias de los turistas, pero también en sus comidas especiales, los domingos, etc. La gran ventaja, según ellos, es que uno se puede marchar a trabajar por la mañana dejando la comida haciéndose y sacarla al llegar 6 horas después.
El plato de hangi que comimos nosotros consistía en carne de cordero y de pollo, una mazorca de maíz y varias verduras. Bien sabroso, pero servido en una cantina nada tradicional.


Pavlova
Mmmmm Rica es poco, deliciosa, suave, dulce ... Esta tarta queda crujiente por fuera y muy suave por dentro ya que está hecha de merengue. Sobre este se pone una capa de nata y rodajas de frutas que sean ácidas como kiwis, frutos rojos, mandarinas, fresas... Se llama así en honor a la bailarina de ballet rusa Anna Pávlova, muy famosa a principios del S. XX. Isa las hace de muerte y hace unos días nos la hizo en una fiesta con otro postre que probamos entonces:


ANZAC biscuits: Estas galletas las aprendimos a hacer el otro día y están la mar de ricas. Están hechas de harina, copos de avena, azúcar, coco rallado, mantequilla, sirope de arce o golden syrup. Estas galletas reciben el nombre de las fuerzas armadas de Nueva Zelanda y Australia (Siglas ANZAC). Dice la leyenda que las mujeres de los soldados enviados a Europa en la II Guerra Mundial, enviaban estas galletas a sus maridos y que gracias a que los ingredientes secos se conservan mucho tiempo aguantaban el viaje en barco a la otra punta del mundo. El truco para que se conserven es que no llevan huevos.

¿Qué beber? 
Pues lo que os de la gana. Nosotros probamos varios tipos de cervezas kiwis de las que por ejemplo recuerdo la marca Red Lion. Lo más curioso fue un refresco  neozelandés el L&P, que sabe a limón y no está nada mal.