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domingo, 17 de noviembre de 2013

REALES ALCÁZARES DE SEVILLA, ROMANOS LIADOS, SERRANITOS Y DUROS SEVILLANOS

En este mes y medio que he pasado en Sevilla, mi lugar favorito, sin duda alguna ha sido los Reales Alcázares. Yo no había oído apenas hablar de ellos y me parecieron el lugar más mágico de la ciudad. Una tarde entera en un mundo diferente y demasiado bello como para aprehenderlo todo. Te transporta a otro momento de la historia.

El Real Alcázar de Sevilla es en realidad un conjunto de palacios, por lo que se le conoce como Reales Alcázares. La suma de palacios, estancias y jardines de diferentes épocas y estilos (islámico, mudéjar, gótico, renacentista, barroco) lo hacen algo realmente especial y por ello fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1987.

Los primeros momentos del Alcázar datan del S. VIII como residencia de los emires y dirigentes islámicos, de estos orígenes apenas quedan las murallas que rodean todo el recinto. Tras la conquista de Sevilla por Fernando III, se convirtió en el alojamiento real de su hijo Alfonso X. De Pedro I destaca la construcción del Palacio Mudéjar. Los reyes de la monarquía española han vivido temporadas en sus palacios, cuyas paredes han observado de cerca acontecimientos como el nacimiento del hijo de los Reyes Católicos, el príncipe Juan en 1478; la boda de Carlos V con Isabel de Portugal, etc. Desde 1931 pertenece al municipio, aunque destaca que en el se celebrara la recepción y el banquete de la infanta Elena, hija del rey actual de España (divorciadísima en la actualidad).

Página web: http://www.alcazarsevilla.org
Precio: 8.75 € adultos, 2€ estudiantes y jubilados
Horario invierno: de lunes a domingo de 9.30 a 17h
Horario de verano: De lunes a domingo de 9.30 a 19h.

La entrada al recinto, en la que siempre hay una generosa cola, se hace por la Puerta del León, flanqueada por unas recias murallas que con suerte os harán sombra mientras esperáis pacientemente. Una vez hayáis pagado religiosamente vuestra entrada accederéis al Patio del León, separado por los restos de una muralla de época almohade del siguiente patio, el de la Montería.
A la derecha de este patio se encontraba la Casa de Contratación de Indias, de la que hoy solo quedan algunas partes. Este organismo regulaba las relaciones y comercio con el continente recién descubierto: América. Aquí también se proyectaron los grandes viajes, como la primera vuelta al Mundo de Magallanes y el Cano.


Dejando los prolegómenos atrás, es hora de entrar en faena. Una de las grandes maravillas, no estaréis preparados para tanta belleza, es el Palacio de Pedro I o Palacio mudéjar (1356-1366). Se encuentra dividido en dos zonas, ambas distribuidas alrededor de dos patios: el de las Doncellas y el de las Muñecas.


Tras esta estupenda fachada pasamos a un decoradísimo vestíbulo y cruzamos varios pasillos hasta el PATIO DE LAS MUÑECAS, que recibe el nombre de unas pequeñas cabecitas en los arcos que sustentan el patio. Los visitantes se entretienen encontrando las nueve muñecas, porque la leyenda dice que si las encuentras todas tendrás buena suerte. Yo no encontré más que un par, el patio era tan impresionante que ni me acordé de hacerlo. Siempre está lleno de gente, pero te podrías quedar horas disfrutando de la primera impresión del Alcázar, que como es la que cuenta, os dejará enamorados.



Desde este patio accederéis a varias salas y de vez en cuando os dará la sensación de que os estáis dejando alguna. Os puedo asegurar que así es, pero tomároslo con calma, imaginad que sois uno de los habitantes del palacio y deambulad de un lugar a otro. Por ejemplo llegaréis a la Sala del príncipe, donde nació uno de los hijos de Isabel la Católica*.

* Recordad que el sobrenombre que sigue al nombre de los reyes debe escribirse con mayúsculas, pero no el artículo que le precede. Muy interesante este artículo de la RAE sobre como se usan las mayúsculas.


Si el patio de las muñecas te mete en un estado especial, lo siguiente es aun mejor: el PATIO DE LAS DONCELLAS, mucho más grande, bello y de carácter menos íntimo. Es, según algunos autores, la obra maestra del arte mudéjar andaluz. Ha sido restaurado recientemente, intentando recuperar el aire originar de la época de Pedro I. Tiene una alberca alargada en el centro que divide el patio con arriates rehundidos, según la costumbre de los patios islámicos, que se regaban por inundación. Los arcos del patio son lobulados, con los centrales de mayor tamaño.



A este patio dan estancias muy importantes como la Alcoba real y la Sala regia, el Salón de Embajadores y algunas más. Eso si sois capaces de abandonar este maravilloso patio...
El Salón de embajadores os encantará, entraréis desde el patio (o saldréis) por unas puertas de madera originales de 1366. La sala es de planta cuadrada y dos de sus lados están cerrados por unas arquerías triples de herradura con una decoración abigarrada en dorados y azules. Lo más impresionante es la bóveda semiesférica de mocárabes dorados que la cubre.




Lo siguiente en la lista es el Palacio Gótico, construido por Alfonso X para albergar su corte. 
Algo que ha sufrido un cambio significativo con el tiempo es el Patio del Crucero. En el S. XII, en el periodo almohade, era un patio de dos niveles: el más alto es el que correspondería al actual, con dos pasillos transitables que se cruzaban en el centro. Los parterres se encontrarían en el nivel inferior a casi 5 metros por debajo, donde había plantados árboles frutales, cuyos frutos y flores quedaban al nivel de las narices y ojos de los paseantes. Con el terremoto de Lisboa el jardín resultó dañado y se rellenó la parte inferior del patio. De este piso inferior del palacio sobreviven los Baños de Doña María, una gran piscina "cubierta" y bastante íntima a la que entraréis cuando estéis visitando los jardines. Eso sí que es un spa y lo demás son tonterías.



Tras visitar todas las salas habidas y por haber, más o menos bellas, más o menos interesantes, es hora de que salgáis al JARDÍN. Muy aconsejable no hacerlo bajo un sol de justicia, yo lo hice a media tarde de septiembre y fue muy agradable. Acabé sentada sobre el césped de un rincón apartado aprovechando el momento para descansar. Sed conscientes que por mucho que os esforcéis será difícil que los veáis todos, sobretodo porque estaréis cansados de visitar el interior. Yo di vueltas por aquí y por allá, deambulando y encontrado parterres floridos, fuentes y canales, grutas, etc.
Al salir del palacio el primero que encontraréis es el estanque de Mercurio y la Galería de los Grutescos, por donde podréis pasear junto a unas rocas que recuerdan al fondo del mar.




¡Tras descansar por los jardines la salida la haréis por el Patio de Banderas y ya lo tenéis listo! 
¿Os ha parecido un lío? ¿Una descripción caótica y desordenada? Pues me parece que no he estado muy inspirada, estoy "más liada que la pata de un romano", expresión que utilizaba uno de mis compañeros de trabajo a todas horas y que hace referencia supongo a los nudos de las sandalias de los romanos. Vamos, digo yo... Todo esto os lo podría haber contado Fran, un amigo y compañero de trabajo que ha sido guía del Alcázar y os lo hubierais pasado mejor.

¿Qué hacer después de tanto alcázar? Tenéis que recuperar las fuerzas y os propongo uno de mis bocatas andaluces favoritos: el serranito. Ya sé que en otras partes de España todo el mundo lo conoce, pero aquí en Mallorca yo no había oído hablar de él. Está de muerte y aquí va una foto de mi compi de trabajo María, con la que me fui a disfrutar de uno. Es un bocata hecho con pan, lomo de cerdo o pechuga de pollo, jamón serrano, rodajas de tomate y pimientos verdes fritos. ¡Una delicia!


Últimos apuntes de este blog. Pensando en los sevillanos y que se dice de ellos, me he acordado de una frase hecha que ahora se utiliza menos:

<<Ser más falso que un duro sevillano>>

Espero que nunca os hayan dicho que seáis así de falsos, pero es una frase curiosa. Los sevillanos en sí no son especialmente falsos, hay de todo como en cualquier sitio; esta expresión viene de un suceso histórico relevante. Resulta que en 1876 la plata era el metal de moneda más abundante y se decidió que fuera la moneda de curso legal forzoso, desplazando al oro. El precio de la plata había caído tanto que la peseta fue perdiendo valor, de manera que las 5 pesetas de valor llevaban sólo 2 pesetas de peso real en plata, con lo que el estado ganaba 3 pesetas en metal. Este cambio despertó la picaresca para dar salida a tanto metal de bajo precio y se empezaron a acuñar "duros" (monedas de 5 pesetas) que eran prácticamente iguales que los de curso legal. Las primeras acuñaciones falsas aparecieron en Sevilla y por ello se llaman duros sevillanos. 

¿Qué os comprabais vosotros con un duro en vuestra niñez? A mi me daba solo para chuches. Pero supongo que hay lectores de todas las edades. Contestad con un comentario en el post.

sábado, 9 de noviembre de 2013

SEVILLA TIENE UN COLOR ESPECIAAAAAAL

<<La lluvia en Sevilla es una maravilla.>>
Aunque parezca mentira, miles de personas que aprenden a hablar castellano repiten una y otra vez la frase para practicar nuestro sonido <ll>. En Sevilla, lluvia no hay demasiada, está situada en el sur de España, en la Comunidad Autónoma de Andalucía. El calor aquí en verano es horroroso, y en estos lares se oyen a menudo 40 grados a la sombra, se podrían freir huevos en el capó del coche, etc. Aunque no os creáis que es un lugar seco, Sevilla se encuentra junto al cauce del río Guadalquivir, en un llano, y encontraremos vergeles y jardines principalmente junto al río.

Foto del periodico.com. Autor: Guillermo Moliner
El nombre del río y de la ciudad ha ido cambiando a lo largo de la historia y de las diferentes civilizaciones que han ocupado el lugar, y aunque no os quiero dar una larga clase de historia, han sido muchas. Desde los habitantes prehistóricos a la moderna ciudad habitada por más de 700.000 habitantes (la 4ª más habitada del país) se han sucedido  diferentes etapas.

El origen mítico de la población se encuentra en la Civilización tartéssica, situada al final de la Edad del Bronce, donde los pueblos indígenas se vieron influenciados por una importante colonia fenicia.  Los fenicios, los primeros grandes comerciantes del Mediterráneo, les trajeron avances e inventos como el molino o las técnicas de extracción de los metales, llevándose a cambio a su lugar de origen (Líbano) principalmente los metales de la zona. En estos momento el asentamiento se llamaba Spal, o "tierra llana" y el río Tartesos, nombre que pusieron los griegos al río y a la que creían la primera civilización de occidente.
 








Poco después, y debido a la crisis del S. VII a.C, junto al inicio de la Edad de Hierro, aparecen en la cuenca mediterránea de la península la Civilización Ibera. El pueblo ibero que ocupaba este lugar se llamaban Turdetanos y destacaron por ser uno de los pueblos íberos más avanzados. En este momento la ciudad sigue con la denominación de Spaal.
* Por cierto, notad que la RAE prefiere el modo -ibero- al -íbero- (acentuado), aunque los dos están admitidos. 

La civilización ibera, no desapareció de un día para otro, fueron aculturizados por los romanos, que poco a poco ocuparon su espacio, sustituyeron sus normas, su idioma, sus costumbres. En época romana la ciudad se llamó Hispalis y el río Betis (que dio nombre a la provincia Bética). Vale mucho la pena que visitéis otra ciudad romana muy cercana: Itálica (Santiponce). De época romana, en la misma ciudad de Sevilla, muy curioso visitar el Antiquarium.

 



El próximo momento muy señalado de la ciudad será la dominación árabe en Al-Andalus, la que Sevilla se llamó Isbiliya. Fue capital del Imperio Almohade. De la época musulmana que quedan monumentos tan señalados como la Giralda, unos baños árabes, etc. En este momento el río pasa a llamarse Al-wadi al-Kibir o "río Grande".



En 1248, con la conquista de Fernando III, la ciudad se incorporó a la Corona de Castilla y toma el nombre definitivo de Sevilla. De esos primeros como parte del reino cristiano, nos quedan maravillas como el Alcázar, la catedral, etc. En este momento el río toma el nombre definitivo Guadalquivir.
* Por cierto vale la pena fijarse en el prefijo árabe <<Guad>>, que significa río y que está presente en muchos topónimos de España como en los ríos Guadiana, Guadalete, Guadalmina o ciudades como Guadalajara.

Con el descubrimiento de América en 1942, Sevilla se convertirá prácticamente en la capital económica del Imperio español, ya que a ella llegaban las riquezas y los documentos que podemos leer en el Archivo de Indias. Se funda en este momento la casa de Contratación, donde se dirigían y contrataban los viajes y se controlaban las riquezas que llegaban de América.
Mi resumen histórico parará aquí porque la ciudad cambiará mucho pero no de nombre y porque podría hacerse eterno.

¿Qué hay de típico en Sevilla? Millones de cosas, Andalucía es una de esas comunidades autónomas con mucha personalidad, con un acento muy peculiar, costumbres arraigadas y en definitiva un “color especial”.  Pero no todo en esta vida es toreros, flamenco y catedrales. Los sevillanos me han resultado una gente muy fiestera, que tienen la calle como casa, agradables, chistosos, pero también bastante chillones y algo quejicas. Acostúmbrate a que te llamen “Mi arrrrma” en cualquier ocasión, disfrutar de cerveza porque sí y escuchar cantar o rasguear una guitarra en cualquier momento.
Cosas maravillosas tenéis para ver en la ciudad, no todo son monumentos, también son sus calles, patios y gentes. Os recomiendo que empecéis por el casco antiguo y visitéis las maravillas que ofrece. Es obligado empezar por el barrio de Santa Cruz, antigua judería, y seguir a los alrededores de la catedral. Las calles son estrechas y aun podréis visitar algún maravilloso patio.


LA CATEDRAL Y LA GIRALDA
La entrada a la catedral son 8 euros y la cola, en fin de semana, es considerable. Es un bello edificio gótico de grandes dimensiones, de cinco naves y estilos muy diversos en el interior. Se sitúa sobre una mezquita musulmana y tiene una planta rectangular sin el claro ábside circular habitual en el gótico. Tiene el inconveniente típico de las iglesias de este estilo, un coro situado en medio de la nave central, que dificulta la visión diáfana del templo. Se ve que todo el mundo destaca el retablo principal, que yo no pude ver por culpa de estar en restauración. Me impresionaron mucho las bóvedas que cubren la parte cercana al crucero de la catedral, con una decoración abigarrada y sorprendente.


MONUMENTO FUNERARIO CRISTÓBAL COLÓN
Paseando por el interior, vi que todo el mundo se detenía ante este extraño grupo escultórico en uno de los brazos del crucero, en el derecho o en el lado de la epístola. Está junto a la "Capilla Antigua", donde dicen que el almirante rezaba antes de cada viaje.
* Cuando estamos en un templo cristiano y nos ponemos mirando hacia el altar, el lado derecho se llama epístola y el izquierdo evangelio. 
Esta extraña escultura es de Arturo Mélida y data de 1891. El monumento consta de 4 hombres o heraldos portando un féretro. Cada uno de ellos representa los reinos de Castilla, León, Navarra y Aragón. 
Qué esté enterrado allí el gran descubridor del Nuevo Mundo o no, ya es otro cantar, ya que sus restos se han mudado de lugar en varias ocasiones. Casi han viajado más sus restos que él mismo. Colón murió en Valladolid en 1506, donde le enterraron inmediatamente. A los 3 años se le desenterr´y se le trasladó a la Cartuja de Sevilla donde se quedó hasta 1537. Pero, siguiendo los deseos del mismo Colón, sus restos fueron trasladados a las nuevas tierras que el había descubierto, y se le enterró en la catedral de Santo Domingo. Pero en 1795 la isla de la Hispaniola fue cedida a Francia y los restos se trasladaron a la Catedral de la Habana, Cuba. Allí permaneció hasta 1898, cuando tras la pérdida de Cuba, los restos viajan de nuevo a España y se depositan finalmente en la Catedral de Sevilla. Me canso sólo de imaginarlo, pero no creo que a Cristóbal Colón le molestara tanto viaje incluso muerto. 
Por cierto, ¿Sabéis que en "sa Roqueta" creemos (y algunos muy firmemente) que Colón era mallorquín? Cristobal, o más bien Tòfol  es un nombre bien de la isla, igual que el apellido Colom. Hay una canción del grupo mallorquín Ossifar que os lo dejará bien claro. Pinchad aquí para escucharla: http://www.youtube.com/watch?v=8sGtVGQiifs.


LA GIRALDA
Tras visitar el interior catedral y sus consabidas salas anexas (sala capitular, sala del tesoro, etc.), lo siguiente es pasar a uno de sus puntos más destacados: la Giralda. La torre es obra de los arquitectos Ahmad ben Bassu y Alí de Gomara en su inicio musulmán (1171-1198) y de Hernán Ruiz Jiménez en el remate manierista (1557-1569). Mide 98,5m de altura y fue durante siglos la torre más alta de España, mide casi el doble que la de pisa y un par de metros más que el Big Ben.
Recibe este nombre por el Giraldillo, la gran escultura de la parte superior, de bronce, que es una veleta y gira. Hay una reproducción mucho más a mano, en la entrada a la catedral. Es gigantesca y representa el triunfo de la fe.


La Giralda es la torre campanario anexa a la catedral y tiene un estilo muy peculiar, ya que en un inicio fue el alminar de la mezquita aljama, desde la que se llamaba a la oración a los fieles. Es de base cuadrada y algo muy curioso es que la subida no se hace por unas interminables escaleras, como es típico, sino por 35 tramos de rampas poco empinadas y fáciles de subir para todos, incluso por caballos.








Sus cuatro muros están decorados con paneles de motivos geométricos de grandes dimensiones llamados seqba. También son muy bellos los arcos de cada uno de los pisos de la torre, que van alternándose de herradura y lobulados.


El remate de la torre es cristiano, en estilo manierista, en el que está el cuerpo de campanas, que suenan a todas horas y nos vuelen locos a los que no estamos acostumbrados. Si os alojáis en el centro de Sevilla tened en cuenta que se oyen campanas a todas horas de diferentes templos y separadas unas de otras para que se oigan todas ellas: la catedral, el Salvador, etc. 
Desde arriba las vistas de la ciudad y de los tejados de la catedral son maravillosas.




PATIO DE LOS NARANJOS
Lo último a visitar antes de salir, es el maravilloso Patio de los Naranjos, que data de 1184, pero que fue muy remodelado en época cristiana. Como su nombre indica está completamente sembrado de naranjos con unos canales en el suelo para poder regarlos. Cuidado con vuestros pies no os vayáis a torcer un tobillo. Me imagino este patio sin miles de turistas rondando y puedo imaginarme la tranquilidad del ruido de las fuentes, la sombra agradable de los árboles y el olor del azahar.





Para más info:


Ahora que habéis dado un buen paseo y buceado en la cultura, es hora de descansar y tomarse algo por el centro y nada de los bares cercanos a la catedral. Pasead por la Avenida Constitución hasta la Plaza de San Francisco, donde veréis el ayuntamiento y seguid hasta la plaza e iglesia del Salvador. En esta plaza tan pero tan concurrida os podéis tomar unas cervezas, con todos los parroquianos y sevillanos variados. Allí la gente no espera a que quede una mesa libre en la terraza, se las toman de pie a cualquier hora, sin mesa ni nada. La vida hay que saber disfrutarla y en el sur me parece que saben hacerlo bien. Aquí van algunas fotos con mis compañeros de trabajo, que sin mucho pensar se hicieron unas cervezas conmigo.