lunes, 22 de abril de 2013

CHIANG MAI, TEMPLOS Y ELEFANTES BLANCOS

WAT PHRA THART DOI SUTHEP

Siguiendo con el último post sobre Chiang Mai, al día siguiente decidimos visitar uno de los templos más importantes del norte de Tailandia, el Wat Phra Thart Doi Suthep, que se puede ver en la cima del monte del mismo nombre. Este lugar ha sido considerado sagrado desde hace miles de años y desde el S. XVI alberga este templo budista.
Una de las cosas que más llaman la atención son las larguísimas escaleras que te llevan al templo desde el aparcamiento. El año pasado no estaba yo suficientemente en forma como para subir sus 290 escalones, así que cogimos un teleférico. De todas maneras no hay que perderse esta escalera de serpiente, así que siempre podéis bajarlas como hicimos nosotros. ¡Así cualquiera!
 


El templo en lo alto es precioso, de un estilo notablemente diferente a los que visitamos en Bangkok, y, por lo he leído, llamado estilo Lanna. Al bajar del teleférico llegaréis a una gran terraza repleta de repleta de campanas, estatuas, bancos y jardines, pero sobre todo llena de turistas. 






Desde este punto las vistas de Chiang Mai y del valle en el que está situado son magníficas, el día que fuimos nosotros había un poco de niebla pero no la suficiente como para estropearnos el panorama.

Una vez visitada la terraza es el momento de acceder al templo de asombrosa la belleza y elegancia. En la parte central encontramos un gran chedi dorado junto a esta bellísima sombrilla. Veréis a los fieles rodear el chedi ceremoniosamente y con veneración. Hay mil y un detalles, incluso eran bonitas las baldosas del suelo.


 







En un momento dado, entré en una de las salas del templo, donde varias familias estaban arrodilladas frente a una estatua de buda y una de ellas ofrecía una túnica nueva a un monje que hablaba con ellos.

LA LEYENDA DE LA FUNDACIÓN DEL TEMPLO
Lo más curioso, aunque no lo más bonito, es una estatua dedicada al elefante blanco que dio lugar a la fundación de este templo.

Cuenta la leyenda, que a mitad del S. XIV, un monje llamado Sumanathera tuvo una visión en un sueño que le empujó a ir Pang Cha a buscar una reliquia de Buda. Al llegar a Pang Cha, encontró un hueso del hombro de Buda que tenía poderes milagrosos: brillaba, se hacía transparente, se movía solo, etc.
El monje decidió llevarle la reliquia al rey de Sukhothai, que le recibió con gran pompa. Pero ante el rey la reliquia no demostró tener ningún poder y éste no quiso quedársela. Entonces el rey de Lanna que había oído sobre ellos, le pidió al monje que se la ofreciera a él. Al llegar a la ciudad de Lamphun la reliquia se partió en dos partes, de las cuales la más pequeña se custodia aún hoy en día en el templo de Suandok. Lo más curioso es lo que le pasó a la parte más grande: el rey la colocó sobre la grupa de un elefante blanco sagrado y lo liberó en la jungla. El elefante subió a la cima del monte Soi Aoy Chang (Montaña de Elefante de Azúcar) y barritó con fuerza tres veces antes de exhalar su último aliento. El rey mandó entonces construir una pagoda dorada para alojar la reliquia de Buda. El templo Wat Phra Thart Doi Suthep se levanta alrededor de esa pagoda.


TAILANDIA Y LOS ELEFANTES


El elefante es uno de los animales más bellos del planeta, de los más grandes y de forma más curiosa. Entre los elefantes se distinguen dos grandes grupos, los africanos y los asiáticos. El elefante africano es considerablemente más grande que el asiático, mide un metro y medio más de alto y uno más de largo. El asiático tiene las orejas más pequeñas y redondeadas, sus hembras carecen normalmente de colmillos y tienen la cola más larga en proporción.
Elefante africano, foto: wikipedia
Elefante asiático, foto: wikipedia
 En Tailandia existe un vínculo muy fuerte con los elefantes, tienen una importancia incluso hoy en día en ciudades tan modernas como Bangkok. El elefante es en su cultura símbolo de fuerza, sabiduría y protección. El elefante es el símbolo de la realeza tailandesa y era la figura principal de la antigua bandera del país.


¿De donde viene tal veneración por este paquidermo? Resulta que de sus convicciones religiosas más profundas. Cuenta la historia que una princesa llamada Maya soñó que un elefante blanco entraba dentro de ella. Los sabios del lugar interpretaron este sueño vaticinando que Maya daría luz al redentor de la humanidad. La princesa Maya fue la madre de Buda.
Por supuesto, los elefantes también son apreciados por motivos algo más prácticos, durante la historia han sido utilizados como medio de transporte, animal de tiro y como arma bélica.

EL ELEFANTE BLANCO EN TAILANDIA

Especial mención y tratamiento tienen los elefantes blancos o albinos, que en realidad son marrones-rojizos, rosas cuando se mojan y tienen las pestañas rubias. En la antigua Siam todos los elefantes blancos eran sagrados y en la actualidad siguen siendo símbolo del poder real. Todos los que se descubren se regalan al monarca (aunque no los capturan). El rey actual tiene 10, una cifra récord.

elefante blanco

La expresión "elefante blanco" en español y sus equivalentes en inglés y francés, se atribuye a posesiones que tienen un costo de manutención mayor que los beneficios que aportan, o aquellas que proporcionan beneficios a otros, pero únicamente causan problemas a su propietario. ¿De donde proviene? El dicho hace referencia a la costumbre que tenían los monarcas tailandeses que cuando no estaban muy a buenas con uno de sus súbditos, le regalaban un elefante de este color. Aunque parezca que no tenga sentido, la comida y cuidados especiales que precisaban estos animales sagrados acababan por arruinar al desdichado hombre, que para más inri debía permitir el acceso a todos aquellos que quisieran visitar al animal para venerarlo.

jueves, 18 de abril de 2013

CHIANG MAI. Elefantes, selvas y balsas de bambú

Como ya he dicho en el post anterior, nuestro viaje por Tailandia siguió dirección norte, hacia Chiang Mai, o la Rosa del Norte. Chiang Mai significa literalmente "Nueva Ciudad", a pesar de tener algo más de 700 años. Allí encontramos una naturaleza exuberante y practicamos nuestras primeras actividades al aire libre después de unos días dedicados a las ciudades y a la cultura.  Chiang Mai se encuentra bien al norte del país, así que es recomendable que llevéis una chaqueta finita para cuando refresque por la noche, que de día no os hará nada de falta.

Muchos consideran Chiang Mai como el campamento base para sus excursiones por la selva o para visitar las tribus de las montañas del norte. Como veréis más adelante, es una ciudad con puntos culturales a visitar y está de moda apuntarse a clase de cocina o de masaje tailandés.

De las experiencias vividas unas fueron fantásticas y otras menos, como en cualquier viaje. Llegamos muy temprano, después de haber pasado una noche congelados en el tren. Pero yo tengo la suerte de dormir como un tronco en cualquier lugar, así que íbamos dispuestos a no perder ni un momento del día. En la misma estación de tren hay un puesto de información donde nos ofrecieron varias alternativas de alojamiento, y sin comernos mucho la cabeza elegimos una para ir a dejar los trastos.

Resulta que ni tiempo a ducharnos tuvimos, en recepción nos dijeron que si queríamos aprovechar en 40 minutos nos podían venir a recoger para hacer una excursión de esas que haces un poco de todo. ¡Dicho y hecho! La excursión consistía en varias actividades: montar en elefante, caminata por la selva, comida y bambú rafting.

PASEO EN ELEFANTE EN CHIANG MAI

Subirse a un elefante es una de esas cosas que siempre había querido hacer en la vida. ¿Fue tan bueno como me esperaba? No. Son unos animales fantásticos, grandes, poderosos y curiosamente con aspecto sabio; pero esa granja no dejaba de ser un reclamo turístico en el que hay varios grupos de turistas al día, a los que simplemente les dan un paseo en elefante durante un rato y listo.
Después supe que Tailandia hay otro tipo de granjas, donde primero te explican cosas sobre ellos, te dejan tocarlos, los ves bañarse, incluso en alguna de ellos los ves pintar! Así que elegid bien. En nuestro caso después de una explicación básica de 5 minutos, nos subimos en parejas encima de los elefantes e hicimos una vuelta por la jungla de más o menos una hora.
Sólo llevaba "conductor" el primer elefante de la fila, el resto iban atados unos a otros por cuerdas. Aprovechan para venderte un manojo de plátanos ya que se ve que es una de las frutas favoritas del elefante. Es muy gracioso ver como levantan la trompa para pedírtelos mientras estás sentado sobre ellos. ¡Si tardas en dárselos te sopla con fuerza! Y como somos un poco malos dejamos que lo hiciera varias veces para divertirnos.
Si bien es algo triste verlos atados y repitiendo las mismas vueltas como en tíovivo, el paseo por la jungla es bien bonito, ves árboles y plantas desde otro punto de vista.







CAMINATA POR LA SELVA Y CAMPOS DE ARROZ

Después de nuestro paseo en elefante, seguimos nuestra excursión junto a unas 5 personas más en camioneta para hacer una caminata ligera por los maravillosos paisajes del país. Es una de las cosas que más me gustó del día, hacer algo de ejercicio y estar en contacto con la naturaleza. El recorrido es sencillo, fácil de seguir y con un guía que fue la mar de atento. Nos señaló las plantas y animales más interesantes, nos explicó muchos datos sobre el cultivo del arroz y en general nos lo hizo pasar bien.



La excursión pasó junto a un pequeño pueblo en el que se mezclaban las construcciones tradicionales con algunas más modernas.

La caminata sigue por senderos nada difíciles, pasamos por encima de varios ríos por puentes de bambú algo inestables y divertidos. Si tenéis algo de vértigo... ¡Pues espabiláis!


Y hacia el final de la excursión, llegamos a una preciosa cascada que llevaba bastante agua. Todos los del grupo aprovecharon para descansar, pero nosotros pensamos que se descansa en casa, así que: ¡Al agua! Estaba fría de... narices y era algo difícil volver a subir a las rocas, pero valió mucho la pena. Si no sois tan atrevidos, creo que cerca había un sitio para tomar el sol y unas cabañas de bambú para los que se quedan a pasar la noche en la selva.



Después de esta mañana tan intensa hubo una parada en la carretera para comer comida local, que no estaba nada mal. El menú ya estaba acordado y lo bueno de eso, siempre hay algo positivo, es que acabas probando platos que nunca que habrías pedido. La cocina tailandesa es maravillosa, excepto porque le ponen cilantro a todo (odio con toda mi alma el cilantro) : b Por si os hace falta, cilantro se dice "coriander" en inglés.
Algunos se echaron una siesta así de a gusto.



BAMBÚ RAFTING CERCA DE CHIANG MAI

Como última actividad de la tarde hicimos algo realmente divertido, "bambú rafting". En un principio puede parecer una chorrada pero si vas con el humor adecuado y no te da miedo el agua es estupendo. Haced caso al guía de no llevar nada que no queráis que se moje, la cámara de fotos ni de broma, ni cartera, ni nada. Dejadlo todo en la camioneta. Lo mejor es ir en bañador o bikini y unos pantalones cortos, porque os aseguro que os vais a mojar.
Las balsas de bambú son muy sencillas, son simplemente varios troncos de bambú atados por los dos extremos y varias veces por la parte central. Vi un máximo de 4 pasajeros por balsa más el balsero, en un principio van todos los pasajeros sentados. ¡Así que lo primero que se te moja es el culo y los pies! El muchacho que conducía la balsa nos dijo que llevaba poco en ese trabajo y que era divertido, pero en un inicio a nosotros nos pareció bastante tranquilo. El río transcurre calmo el primer tramo, y puedes ver árboles muy frondosos a ambos lados, también se oyen muchos pájaros, vimos una culebrilla dentro del agua sacando la cabeza y una gran serpiente en lo alto de un árbol muerto a la orilla del río.
Río abajo la cosa se pone más interesante, hay unos pequeños rápidos que te hacen saltar un poco y te mojan cada vez más. Nuestro balsero acercaba de vez en cuando la balsa a otras y estallaba la pértiga contra el agua para mojarlos. La cosa acabó inevitablemente en batallas de unas balsas contra otras y mojando a nuestro propio balsero. Casi al final del trayecto hay una zona donde ves a la gente local sentada junto al río, chicos tocando la guitarra (imagen muy curiosa) y haciendo picnic. Al cabo de un rato, los que os atreváis podéis poneros de pie para hacerlo algo más emocionante, pero para mi el agua estaba demasiado fría ese día. La que sí se atrevió fue mi hermana Amalia, que es toda una valiente,
No tengo fotos propias evidentemente, mi cámara se quedó sequita y a salvo en la mochila. Algunas hay por internet para que os hagáis una idea.



Al final de la tarde la furgoneta nos dejó de nuevo en el hostal y aprovechamos para descansar y ducharnos. Una horita más o menos, porque no podíamos perdernos el mercado nocturno de la ciudad. Mucha gente nos lo recomendó. Dimos mil y una vueltas compricheamos algunas cosas y pasamos un poquito de frío. Al final acabamos buscando un sitio donde cenar: opción nº 1 un McDonals: descartado, opción nº 2 un restaurante con comida internacional incluida tortilla de patatas: descartado y por último un lugar en una calle perpendicular lleno de mensajes escritos por los viajeros en las paredes: este fue el elegido. Fue una comida deliciosa. 

  

martes, 16 de abril de 2013

AYUTTHAYA (ANTIGUA CAPITAL DEL REINO DE SIAM) Y LOPBURI

Tras unos primeros días en Bangkok, fuimos dirección norte para llegar a una de las antiguas capitales del reino de Tailandia: Ayutthaya. Una de las maneras más sencillas para llegar es coger un tren en la estación de Hua Lamphong. Si viajáis a Tailandia en temporada alta, procurad comprar el billete un par de días antes; a nosotros se nos ocurrió viajar allí durante el Año Nuevo Chino y quedaban pocas plazas para algunos trenes.

AYUTTHAYA

Las ruinas de la antigua capital son una de las atracciones turísticas más cercanas a Bangkok, a sólo 86 kilómetros, por lo que mucha gente hace una excursión de un día. Nosotros decidimos visitarla por la mañana, seguir hacia Lopburi por la tarde y coger un tren durante la noche que nos dejara a ala mañana siguiente en Chang Mai, al norte del país. Puede pareceros una paliza, que lo fue, pero consigues moverte rápidamente y ahorrarte una noche de hostal. ¿Cuál fue el problema? Que Ayutthaya es tan maravilloso que llegamos algo tarde a Lopburi y ya no pudimos visitar sus templos.
Pero volvamos a Ayutthaya, que en realidad se llama Phra Nakhon Si Ayutthaya, esta ciudad fue la capital del entonces Reino de Siam durante 417 años. La antigua ciudad, y por tanto los puntos turísticos más destacables, se asentó sobre una isla en la confluencia de tres ríos: el Chao Praya, el Pa Sak y el Lopburi. Fue fundada en 1.350 y regida por 35 reyes. El punto álgido de la ciudad tuvo lugar en el S. XVI, cuando el territorio nacional de Tailandia era superior al actual. Llegó a tener más de un millón de habitantes y debido a su privilegiada situación, a medio camino entre China, India y Malasia, fue un enclave comercial de gran importancia. Llegó a contar con más de 1.500 templos y 4.000 esculturas y estaba repleta de comerciantes y diplomáticos de países del Lejano Occidente y de Asia. Pero 1767, tras 15 meses de asedio, los ejércitos birmanos conquistaron la ciudad, destruyendo templos y decapitando esculturas a su paso. Cuando el rey Taksin el Grande finalmente liberó el reino de los conquistadores, fundó una nueva dinastía real y estableció la capital en Thonburi.

Para moveros cómodamente por las ruinas y los templos dejad primero vuestras mochilas o maletas en la consigna de la estación de tren, así iréis bien ligeros. Lo siguiente es alquilar una bicicleta, antes o después de cruzar el río. Nosotros la alquilamos cerca de la estación, hicimos cola para cruzar en barca el río y en un suspiro llegamos a la zona de las ruinas.


La "zona de ruinas", se llama en realidad Parque Histórico Phra Nakhon Si Ayutthata y fue nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1.981. Hay diferentes zonas que ver, y en cada una de ellas se debe pagar la correspondiente entrada. No encontramos ninguna entrada conjunta, aunque de toda maneras no habríamos podido verlo todo. ¿Qué debéis visitar? Aquí hay algunas opciones.

1. WAT YAI CHAYA MONGKOL (Gran monasterio de la victoria afortunada)
Gran conjunto arquitectónico que resulta la estampa típica de esta ciudad, llena de chedis y cientos de  esculturas de buda cubiertas con túnicas amarillas.

Estatuas de buda en la antigua capital de Tailandia Ayutthaya

2. WAT MAHA THAT
Para mi es uno de los lugares con magia de Ayutthaya, que te despierta la imaginación y la fantasía. Sin darte cuenta te encuentras con una cabeza de una escultura de un buda que misteriosamente ha acabado atrapada entre las raíces de un árbol. A parte de la escultura el conjunto arquitectónico, aunque en ruinas, es muy bello y algo laberíntico. Muchas de las esculturas de buda fueron decapitadas durante la conquista birmana.


















3. VIHARN PHRA MONGKOL BOPHIT
Según la guía, este templo se asemeja mucho al Gran Palacio de Bagkok y en su interior hay una gran estatua de buda, que parece no caber dentro. En el momento que entramos había una gran celebración, el templo estaba atestado de fieles sentados en el suelo y unidos por una tela naranja que daba la vuelta a todo el templo. Algo digno de ver.


4. WAT PHRA SI SANPHET.
En este lugar estaba ubicado el Palacio Real del Reino de Siam y data de 1448. Lo que más destaca son estos grandes tres chedis que contienen las cenizas de tres antiguos reyes. Desde este lugar se regía el destino del reino y se decidían las alianzas con otros pueblos. Los monjes tenían prohibido el acceso, excepto por invitación real.

Resulta que antes de partir nos paramos a comer como en un bar de carretera, donde por suerte los únicos turistas éramos nosotros. La comida deliciosa, el problema es que nadie hablaba otra cosa que tailandés. Así que por gestos hicimos algo así como fideos a ver que nos traían. Tenían carne y fideos muy finos y hierbas y no se qué más. ¡Genial!


LOPBURI

El problema es que Ayutthaya nos gustó tanto que se nos hizo algo tarde para coger el tren hacia Lopburi; y para cuando llegamos la zona de los templos ya estaba cerrada. Poca cosa quedaba abierta para visitar, así que compramos el billete hacia Chiang Mai para esa noche y nos dimos una vuelta por la ciudad que tiene fama por sus monos. De los bellos templos que vimos desde lejos no os explicaré nada, pero disfrutamos de callejear y de puestos de comida curiosos. ¡Allí vimos huevos rosas! No hemos llegado a pillar como los tiñen y para que, así que si alguien lo sabe que lo deje en los comentarios.


La cosa más curiosa de la ciudad es la cantidad de monos callejeros, bastante descarados y maleantes. Tened algo de cuidado con ellos si lleváis comida encima y si lleváis algo brillante en el pelo os puede pasar lo que a mi hermana Amalia, que estaba tranquilamente sentada para hacerse una foto y pegó un salto por un estirón de pelo de un mono y se quedó sin pincita de pelo.



Tras un buen rato dando vueltas por la ciudad y esperando el tren en la estación partimos en un tren dirección hacia Chiang Mai. Como compramos el billete el mimo día ya no quedaban camas, así que cogimos asientos separados en el vagón de turistas. Pasamos un frío terrible, horroroso, así que llevad la chaqueta a mano o coged asientos en el vagón de locales, como hicimos en otro de nuestros trayectos.